El memorando de entendimiento de Islamabad

 




    

O, en otras palabras, el memorando de entendimiento de 14 puntos que los Estados Unidos e Irán firmaron electrónicamente en Versalles, Francia ‒Trump‒ y Teherán ‒Pezeshkian‒ el 17 de junio como marco para comenzar las negociaciones en los siguientes sesenta dias tendientes a poner fin a las agresiones entre las partes. Un día después, la firma del Primer Ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif como mediador hizo efectiva la letra del acuerdo.

            Este acuerdo fue allanado y negociado a partir de varias rondas de intensa negociación diplomática lideradas por Pakistán con el apoyo de varios actores regionales tales como Arabia Saudita, Turquía y Qatar. Desde el comienzo de las hostilidades las cúpulas de poder político y militar pakistaníes articularon sus esfuerzos diplomáticos para llegar a un pacto con el que ambas partes estuviesen de acuerdo. Esta tarea, en principio, fue complicada y requirió de un trabajo de micro diplomacia por canales traseros y gestos políticos de las partes tales como los sucesivos altos al fuego y sus extensiones, los que, en varios casos, fueron puestos en peligro por Israel.

            La primera ronda de negociaciones, junto con su ceremonia de apertura, estaba programada para el viernes, 19 de junio, en el resort de Burgenstock, Suiza, pero por motivos no conocidos ambas se cancelaron. El predio en Burgenstock fue propuesto por los mediadores Pakistán y Qatar, con el visto bueno de Estados Unidos e Irán. Esta cancelación viene después de una semana en la que el presidente Trump y su vice presidente, Vance intercambiaron puntos de vistas y posiciones sobre el acuerdo que, a prima facie, parecen contradictorias. A pesar de los revuelos mediáticos, Vance se mantuvo firme en defender al acuerdo, aunque no planeó asistir a la ‒ahora cancelada reunión en Suiza. Adicionalmente, Vance reprendió públicamente a Israel algo no común en la clase política norteamericana con respecto a la campaña militar israelí en curso en El Líbano la que arriesga el futuro de las negociaciones con Irán, advirtiendo a los funcionarios israelíes que no confrontaran “al único aliado poderoso que [les] queda en todo el mundo [Estados Unidos]”. Las partes finalmente se reunieron el domingo 21 de junio en Suiza, y de dicha reunión surgió como resultado el compromiso de seguir trabajando las cuestiones técnicas durante la semana que sigue para “construir” sobre el memorando de entendimiento. Más específicamente, durante esta reunión se formó un comité de alto nivel que brindará supervisión política a la mediación y subgrupos que trabajarán en cuestiones nucleares, el tema de las sanciones y en la supervisión y resolución de disputas.[1]

            Pakistán como primer mediador fue capaz de facilitar algunos de los logros diplomáticos más importantes en relación a este conflicto en los últimos meses. Entre ellos cabe mencionar el alto al fuego del 8 de abril y la reunión en Islamabad de los días 12 y 13 de ese mes, que por primera vez desde la revolución de 1979 trajo a las partes a una mesa de negociación. Si bien durante esa reunión no se alcanzó un acuerdo, se cimentó el camino que llevó a las partes a firmar el memorando de entendimiento del 19 de junio. Resulta destacable que Pakistán haya sido el único actor regional capaz de crear las condiciones necesarias para el diálogo entre las partes. Este papel se explica, en gran medida, por la buena relación que mantiene con los actores involucrados y por el hecho de no estar directamente afectado por el conflicto. No menos relevante es su creciente influencia política y el fortalecimiento de su estructura de defensa en la región, factores que consolidan su capacidad de mediación.

El rol de Qatar como mediador se consolidó a partir de que Pakistán lograra las condiciones diplomáticas para el inicio de las negociaciones durante la mencionada reunión de abril en Islamabad. La participación de Qatar en la mediación es importante porque le permite tener presencia en el resultante escenario de seguridad regional, un objetivo que se volvió prioritario desde el ataque israelí en territorio catarí en septiembre del año pasado. Arabia Saudita también participó de los esfuerzos para llevar a las partes a la mesa de negociación de manera indirecta, en otras palabras, como aliado especial de Pakistán.

El hecho que los Estados Unidos, con el presidente Trump, involucrara a los países de la región en el esfuerzo diplomático para poner fin a las hostilidades, es un gran desarrollo político con respecto a las posturas de las administraciones de ese país en el pasado. Se observa un cierto nivel de voluntad norteamericana de otorgar agencia a los actores locales para organizar los cimientos que darán lugar a una nueva construcción de seguridad regional. Aunque el rumbo aún no se define con claridad, los acontecimientos de las últimas semanas y las declaraciones de la administración Trump, junto con las de figuras políticas como Hillary Clinton, parecen indicar un progresivo distanciamiento entre Washington y Tel Aviv. La semana que comienza será importante para evaluar el compromiso de Washington para alcanzar una solución viable y poner fin al conflicto.  

             



[1] La declaración conjunta de Pakistán y Qatar sobre la primera reunión se encuentra en el siguiente link:  https://x.com/ForeignOfficePk/status/2068863783637057739?s=20


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