Panel: Iran at Crossroads: Is this the End of the Revolution? Por Vali Nasr
El pasado domingo -25 de enero- tuve la oportunidad de asistir a la charla-debate sobre la actualidad de la Revolución iraní impartida por el profesor Vali Nasr -Johns Hopkins University- en el ThinkFest de Lahore. Dr. Nasr es un especialista de gran renombre en el campo de la ciencia política de Medio Oriente y los estudios islámicos. Además de presentar su último libro, Iran's Grand Strategy: A Political History (2025) aprovechó la ocasión para analizar la situación de Irán en el contexto de la renovada tensión con los Estados Unidos. Lo que sigue es un resumen de esta charla que refleja el pensamiento del profesor Nasr sobre la situación en Irán en estos días.
Una
de las primeras preguntas que el entrevistador, Moeed Yusuf, hizo a Nasr fue
acerca de cómo es realmente la sociedad iraní desde adentro, ya que desde el
exterior se la percibe como monolítica. Nasr repuso que esta idea está muy
alejada de la realidad del país y que la mirada monolítica es miope ya que ve a
Irán utilizando las lentes de la Revolución de 1979. Es importantísimo tener en
cuenta que una gran parte de la población nació después de la revolución – el 43
% de la población es menor de 25 años- y no tienen un apego religioso o
político a la revolución, sino que por el contrario es un sector demográfico
dinámico y secular. En esta sociedad las mujeres poseen niveles más elevados de
educación que los hombres y en diversos espacios económicos dominan el sector
privado –debe recordarse que no hay demasiado lugar para las mujeres en el
sector público. La noción de Irán como un país atrasado no es verdadera, en
Medio Oriente, Irán solo puede compararse con Turquía. En cuanto a las
motivaciones políticas iraníes, el profesor Nasr fue taxativo al proponer que
el principio que define a este país no es la religión sino la oposición a los
Estados Unidos, especialmente en estos días en los que la confrontación entre
estos dos actores está en su punto más álgido. En contraste con lo que se
piensa desde Occidente, la gran mayoría de la población iraní civil no adhiere
a la narrativa de odio hacia los Estados Unidos. El meta texto de las protestas
de diciembre pasado y principios de enero estuvo marcado por el costo económico
del aislamiento producto de las sanciones y la confrontación con Washington. Los
diferentes sectores de la población que participaron de las protestas desean un
cambio del rumbo político y económico. La cuestión del cambio es compleja dada
la forma en que está distribuido el poder en este país. Asumir que es el Líder
Supremo el centro del poder es un error. El poder está concentrado en diversas
capas que incluyen a la clase política, al sector económico y a los Guardianes
de la Revolución, entre otros. Desde la perspectiva del poder se puede decir
que Irán es bastante amorfo.
La
segunda pregunta fue sobre la dirección a la que apuntaría el cambio, en que
formas el mismo se corporizaría. El profesor Nasr afirmó que es complicado
visualizar en estos momentos que tipo de cambio sería beneficioso para Irán
dada la diversidad demográfica, social y económica. Evidentemente el cambio
debe ser económico y político a la vez. Algunos de los escenarios posibles
tienen que ver con la pregunta si el régimen debería negociar con los Estados
Unidos – es sabido que dentro del gobierno hay un sector que propone negociar,
aunque su posición no es necesariamente pro-americana. Este es un grupo de políticos
y actores sociales pragmáticos que no ven sentido en el apego a la idea de
resistencia a todo costo, pues en la sociedad hay verdadera pobreza y muchas
personas que no llegan a fin de mes.
Con
respecto a la relación con Israel, el profesor sostuvo que este país es un
verdadero adversario de Irán y viceversa. Los países árabes no representan una
amenaza al estilo en que lo hace Irán por su apoyo a hizbullah y a los houtis, así como por su capacidad nuclear. La
imposibilidad de Israel de conquistar el territorio iraní por obvias razones
geográficas hace que la caída del gobierno sea uno de los mejores escenarios
posibles en esta pulseada por el poder regional. Nasr recordó que Bush en el
pasado y Trump en la actualidad consideraron al régimen de los clérigos como la
fuente del radicalismo islámico en Medio Oriente. Por su parte Trump, quien ha
preferido la desestabilización del régimen desde adentro a un enfrentamiento
militar directo, considera que el derrocamiento del régimen sería un gran
evento político-histórico para su administración. Lo que Trump también entiende
es que la población iraní no apoyaría a un poder extranjero de ocupación ya sea
Estados Unidos o Israel aun cuando esto implicaría el fin del régimen.
Regionalmente,
la caída del orden social y político en Irán es un escenario poco deseable para
los países vecinos que basan su crecimiento en un poder económico que requiere
estabilidad. Los países del Golfo y también Turquía necesitan paz para poder
mantener sus relaciones económicas con el resto del mundo, sobre todo los
Estados Unidos.
En
estos momentos la Revolución ha entrado en su etapa final en gran medida debido
al cambio generacional y por otra parte por la severidad de las sanciones. Nasr
comparó a Irán de estos días con China después de la muerte de Mao. Las nuevas
generaciones no están dispuestas a tolerar carencias para apoyar el esfuerzo político
en favor de una revolución que esta vacía de significado para ellas. La
narrativa de resistir hasta el final que aún es compartida por algunos sectores
de la clase política, miembros de las agencias de seguridad y el clero
encuentra oposición en el resto de la sociedad que pide un cambio de rumbo político
y económico urgente, así como una apertura del dialogo con los Estados Unidos.
La República Islámica tal como se la conoció después de la revolución ha
alcanzado sus últimos días.
Concluyendo,
el profesor Nasr ahondó sobre la creciente popularidad de los Pahlevis en Irán
en estos momentos. Dicha popularidad está asociada a un sentimiento de
nostalgia por un tiempo que se percibe mucho mejor que el presente en el que
los iraníes tenían comida, libertades sociales y podían viajar fuera de su país.
Si bien en esos momentos el nivel de represión era elevado, lo mismo sucede en
la actualidad sin los beneficios antes mencionados. En adición, se aludió al hecho
que Irán tiene una historia monárquica de más de mil años y que el gobierno del
clero es históricamente no típico.
Mas detalles acerca de Iran's Grand Strategy: A Political History (2025) en NON-FICTION: IRAN’S STRATEGY OF RESISTANCE - Newspaper - DAWN.COM
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