El esperado retorno de basant
Desde el 6 hasta el 8 de febrero
Lahore volvió a celebrar basant, uno
de los festivales culturales más populares de la región de Punjab (en Pakistán
e India) que se caracteriza por el despliegue de coloridos barriletes (guddas) en el cielo de la ciudad,
reuniones familiares y de amigos en las terrazas y un gran despliegue de delicias
culinarias locales.
Los orígenes de basant tienen sus raíces en la sociedad agrícola punjabi, puesto
que esta festividad marca el fin del invierno y el comienzo de la primavera, un
periodo muy importante en el ciclo de los cultivos. El festival está vinculado
a Vasant Panchami que es una celebración
hindú de la llegada de la primavera. Con el paso del tiempo, y en el contexto
de la sociedad multicultural y plurireligiosa de Punjab, esta celebración fue
adquiriendo un tono menos religioso y más cultural en el que los barriletes, la
música y la danza, así como la celebración comunitaria se volvieron centrales
al mismo.
En Pakistán, este festival estuvo
prohibido por 18 años debido a los accidentes relacionados con los barriletes y
el amplio uso de hilos (dor) con químicos
dañinos sobre todo para los motociclistas. El gobierno ha declarado a este
evento como sensible debido al apego
emocional de la población al mismo y su regreso después de casi dos décadas de
ausencia. Este apego cultural ha quedado demostrado por el gran número de
personas que llegaron a Lahore desde otras partes del país y del exterior para
participar de los eventos organizados por diferentes entidades culturales, empresariales
y públicas. La sensibilidad del festejo también tiene una arista política y de
seguridad dado que, como consecuencia del incremento de la actividad terrorista
en Pakistán, las fuerzas de seguridad redoblaron la vigilancia de puntos clave de
la ciudad tales como hoteles, shopping malls, parques y espacios con masiva concentración
de personas.
La vuelta de basant estuvo vestida de gran expectativa económica: a días de
finalizado el festival se ha estimado que las ventas de barriletes e hilo alcanzaron
alrededor de 1 billón de rupias (más de 3 millones de dólares). En muchos casos
los fabricantes de barriletes e hilo no han podido satisfacer la gran demanda
de estos productos lo que dio lugar a prácticas tales como el acopio, la manipulación
y el incremento de precios a niveles inesperados. A diferencia de lo que sucedía
en el pasado, y con la intención de proteger a la población de accidentes, el
gobierno organizó un registro de vendedores de los productos
de basant, lo que también contribuyó a cuellos de botellas entre demanda y oferta. Esta situación dejó a muchas personas de bajos recursos fuera de la celebración y frustrada
por no poder acceder a productos tradicionalmente no caros. Varios ciudadanos observaron
que basant en estas circunstancias
fue una celebración para los ricos que dejó de lado su
color popular y democrático.
Hoteles y terrazas también se beneficiaron
de esta bonanza, los que en muchos casos elevaron significativamente sus
precios para esta ocasión en particular. Varios de los grandes hoteles declararon
máxima ocupación de sus cuartos y suites a precios no convencionales. Por otro
lado, grupos corporativos, empresas y bancos desplegaron sus más sofisticadas
estrategias de negociación para conseguir las mejores terrazas de la ciudad –las
de la ciudad vieja con vistas a la mezquita Badshahi-
para la organización de eventos y fiestas que comenzaron al mediodía y se extendieron
pasada la medianoche en los que los barriletes fueron los invitados especiales.
Políticamente, la vuelta de basant intenta revivir una imagen soft de Pakistán anclada en una cultura milenaria, la participación popular y los valores democráticos, a la vez de promover la cultura de la región de Punjab internacionalmente. La celebración que tuvo lugar el pasado fin de semana ha sido una prueba “piloto” para evaluar su impacto económico y el nivel de participación popular, así como de control de grandes concentraciones de personas y la utilización de nuevas tecnologías tales como la vigilancia con drones térmicos, si esta evaluación es positiva, el gobierno planea extender la celebración a otras ciudades en los años que vendrán.
* La imagen de esta nota se titula 'Basant in Lahore' y su autor es Y.L. Hamdani.
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