Mojtaba Khamenei, líder supremo
El
8 de marzo, Mojtaba Khamenei (56), hijo del asesinado Ali Khamenei fue nombrado
líder supremo de Irán por la Asamblea de Expertos (Majles e Khobregan-e-Rahabari). Con la muerte de Khamenei, el complicado
proceso de elección de su sucesor se puso en marcha. En principio, y de acuerdo
con el artículo 111 de la Constitucion iraní, se creó el Consejo Interino de
Liderazgo integrado por tres personas y que tuvo la responsabilidad de actuar como
cabeza de Estado y cumplir con las funciones de la oficina del Líder Supremo
hasta el nombramiento de un sucesor. Las tres personas que integraron este
Consejo fueron, el presidente, Masoud Pezeshkian, el presidente del Tribunal
Supremo, Gholam Hossein Mohseni Eje-i y el ayatolá Alireza Arafi, quien, en
esos momentos, era uno de los candidatos a sucesor del líder supremo.
Mojtaba
Khamenei, el segundo hijo de Ali Khamenei, nació en la ciudad de Mashhad en
1969. Terminada su educación secundaria, se dedicó a estudiar teología con su
padre y el controvertido ayatolá Mahmood Hashemi Shahroudi. Posteriormente,
ingresó al prestigioso seminario de estudios chiitas en la ciudad de Qom para
convertirse en un clérigo. En su juventud, Mojtaba adquirió experiencia militar
en el frente durante la guerra entre Irán e Iraq. Como intelectual es un
reconocido profesor de jurisprudencia avanzada –kharij-e fiqh- en el seminario de Qom donde se ha desempeñado desde
2004 hasta recientemente.
La
elección de Mojtaba Khamenei como sucesor de su padre pone de manifiesto el
poder de facto que la línea dura mantiene dentro del clero. Por otra parte, esta
decisión demuestra que el liderazgo político-militar no tiene interés en
cambios políticos y sociales significativos o acuerdos del tipo de los que
ambiciona el presidente Donald Trump.
Desde
la creación de la República teocrática en Irán (1979), el mecanismo de selección
del líder supremo ha tenido lugar dos veces, en esta oportunidad destacándose por
la particularidad de pasar de padre a hijo. Esta elección no está libre de
controversia interna debido el rechazo político que la teocracia tiene hacia cualquier
decisión que se acerque a una transición o prácticas hereditarias de carácter monárquico.
Lo que varios expertos en Irán denominan una transición cuasi-hereditaria, demostró
el poder político y de decisión del aparato de seguridad-militar sobre el clero
tradicional.
Durante
décadas, Mojtaba diseñó discretamente su ascenso en las esferas políticas de su
país hasta convertirse en una de las personas más poderosas dentro de la
teocracia. Khamenei es un clérigo muy influyente, aunque no tiene un rango muy
elevado, especialmente en el círculo cercano del anterior líder supremo. Esta
influencia se desplegó sobre todo en el aparato de seguridad, especialmente el
grupo de voluntarios paramilitares, Basij,
y la Guardia Revolucionaria (IRGC –Islamic
Revolutionary Guard Corps). Es previsible que el nuevo líder supremo encuentre
apoyo político en estas instituciones a lo largo de su mandato, fortaleciendo
el control de la esfera política por parte de los sectores ultra conservadores y
del complejo militar-industrial.
Si
bien aún no hay certeza de cuáles serán las primeras decisiones del nuevo líder
se puede pronosticar un mantenimiento de los mismos lineamientos de la política
exterior de su padre, o incluso un endurecimiento de las mismas, en cuanto a la
relación con Estados Unidos e Israel, movimiento que podría contar con gran
apoyo popular, y la profundización de las alianzas con China y Rusia y tal vez
Corea del Norte.

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