La negociación en suspenso: Irán-Estados Unidos
Irán
y los Estados Unidos no llegaron a un acuerdo luego de la maratónica ronda de
negociaciones – denominadas Islamabad Talks‒
que tuvieron lugar el fin de semana del 11 y 12 de abril. El domingo por la
mañana ambas partes se acusaron mutuamente por no haber alcanzado un acuerdo,
aunque si reconocieron algunos avances dentro del marco de la negociación. La
situación de indefinición y las amenazas de los Estados Unidos durante la
negociación precarizaron el actual alto al fuego. La guerra que los Estados
Unidos y su aliado, Israel, lanzaron contra Irán hace más de cuarenta días tuvo
como resultado la pérdida de miles de vidas sobre todo en Irán, la destrucción
de infraestructura civil y estratégica y el incremento en el precio del
petróleo a nivel global. Como resultado del no acuerdo Trump ordenó, el lunes
13 de abril, el bloqueo al ya bloqueado estrecho de Ormuz.
La
guerra contra Irán de 2026 representó una gran oportunidad estratégica y diplomática
para Pakistán. Este país que es un aliado extra-OTAN (MNNA, Major Non Nato Allies) de los Estados
Unidos y mantiene una posición inmejorable con el establishment iraní estuvo, desde el estallido de la guerra, en constante
diálogo con las partes e incluso ofició de mensajero llevando y trayendo
propuestas y condiciones de negociación entre Washington y Teherán. Las Islamabad Talks en sí representan un
gran suceso diplomático pues esta fue la primera reunión de alto nivel entre
los Estados Unidos e Irán desde 1979. Mediáticamente, el no acuerdo aparece enmarcado
como un fracaso, aunque desde la perspectiva de los tiempos de la diplomacia
esta reunión solo fue el inicio de un proceso más profundo y complejo. En
palabras de Maliha Lodhi, diplomática pakistaní de gran trayectoria, ‘la
diplomacia no es un evento, sino un proceso que lleva tiempo’ y ‘lo mejor que
podría surgir de esta primera reunión es un acuerdo general o por lo menos el interés
en seguir la negociación’.
La
semana que siguió al primer encuentro de las partes encontró a las autoridades
de Pakistán en medio de una ferviente actividad diplomática regional. El primer
ministro, Shehbaz Sharif, se encuentra actualmente en un tour de cuatro días en
la región cuya primera parada fue Arabia Saudita. Esta visita tuvo como
objetivo discutir formalmente temas de cooperación económica y de defensa y también
incluyó conversaciones referentes al esfuerzo mediador de Pakistán entre Irán y
los Estados Unidos. En tanto a la relación bilateral entre estos dos países, es
destacable que en medio de las negociaciones del fin de semana pasado Pakistán
envió aviones caza a Arabia Saudita. Este fue un movimiento que analistas
militares describen como el primero de significancia desde la firma del acuerdo
de seguridad mutua con ese país en septiembre de 2025. En este contexto, el
ministro de relaciones exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, personalmente
advirtió al liderazgo iraní de las relaciones vinculantes con Arabia Saudita en
el caso de continuar con los ataques a ese país. Asimismo, este gesto –pues se
trata solamente de tres aviones‒ se puede leer como un recordatorio para Irán, que
Pakistán podría ser llamado a ponerse de lado de su asociado a través de la
invocación del pacto de defensa mutua. Los otros dos destinos del tour de
Sharif son Qatar y Turquía, dos países que tienen gran interés en la solución del
actual conflicto y que participan en diferentes capacidades del esfuerzo diplomático
encabezado por Pakistán.
Por
su parte, el comandante en jefe de las fuerzas armadas pakistaníes, Asim Munir,
se encuentra en Teherán en un momento muy frágil en el proceso de negociación con
los Estados Unidos pues faltan días para que el alto al fuego concluya. Dicha visita
es parte del complejo entramado de comunicaciones, intercambios y reuniones que
tejen lo que se conoce como la ‘diplomacia de canales traseros’, es decir todo
el esfuerzo no público que los diplomáticos, políticos o incluso militares,
como en este caso, llevan a cabo para que la negociación pueda seguir su rumbo.
De acuerdo con el matutino pakistaní Dawn, fuentes cercanas a la comitiva de
Munir afirmaron que el mariscal de campo llevó a Irán un mensaje de la Casa
Blanca vinculado a la negociación de un alto al fuego en El Líbano, un punto
central de la negociación más amplia entre Irán y los Estados Unidos. En
diplomacia, este tipo de gestos constituyen concesiones que las partes están
dispuesta a hacer para poder alcanzar resultados en cuestiones más complejas,
como por ejemplo la apertura del estrecho de Ormuz o las negociaciones sobre la
capacidad nuclear iraní.
En
el lapso de la semana que está a punto de concluir, Washington expresó su interés
en llamar a otra rueda de negociaciones con Irán en Islamabad y manifestó sutilmente
un cierto optimismo con respecto a la posibilidad de alcanzar un acuerdo. Irán,
por su parte, mantiene que no busca un alto al fuego sino la solución definitiva
al conflicto y que la negociación debe aportar primero compromisos sólidos y
vinculantes para reconstruir la confianza que se dañó en el pasado reciente.

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